Mostrando entradas con la etiqueta Lo mejor del año. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lo mejor del año. Mostrar todas las entradas

Lo mejor del año 2024


TOP PELÍCULAS (por orden alfabético –no he visto A different man, El mal no existe o No esperes demasiado del fin del mundo,–):

Flow.
Furiosa: De la saga Mad Max (sorpresón –era difícil mantener el nivel–).
De naturaleza violenta.
Sangre en los labios.
La sustancia (en 2024 me han gustado más otros films del género –ha sido un año francamente bueno–, pero he de aceptar que, a pesar de sus excesos, fallos y subrayados, va a ser una película de culto y merece ser destacada por todo lo que ha logrado).

Menciones especiales: Rivales, La trampa, The Brutalist, el mediometraje No soy yo (¡el último Godard creando escuela! –increíble–) Segundo premio, Megalópolis (precioso fracaso), A Real Pain, La chica de la aguja, Robot salvaje, Anora... mención especial dentro de las menciones especiales al género de terror, pues ha sido un año increíblemente bueno, con películas estupendas como Heretic (casi entró en el top –lástima el final (¡ojito con Sophie Thatcher!)–), Presence, Smile 2 (totalmente inesperado –la primera no me gustó–), Un lugar tranquilo: día 1 o Milk & Serial, algunas bastante disfrutables, como La primera profecía, El llanto, Mads, Chime o Exhuma, y otras que aunque no me mataran tienen su aquel, como La desapariciones, Maxxxine, el remake No hables con extraños, Nunca te sueltes, Strange Darling, Terrifer 3 o Alien: Romulus.

TOP DECEPCIONES (por orden alfabético –recordemos que aquí no se incluyen películas directamente malas o de las que no esperase gran cosa (PE, Emilia Pérez), sino aquellas que me generaron unas expectativas que finalmente no se cumplieron–):

Civil War (mi mayor decepción).
Here.
I saw the TV Glow, Longlegs y Los vigilantes (empate "terrorífico").
Nosferatu (también de terror, pero la separo de las anteriores para remarcar un poco más el fiasco).
Salve María (absolutamente irritante).

TOP SERIES:

Los años nuevos (maravillosa –Sorogoyen es el director patrio que sigo con más interés–).
Yo, adicto (la sorpresa del año).
The Boys (T4 –buena remontada respecto a la T3–)
El problema de los tres cuerpos (la pongo porque tengo que poner cinco).
Fallout (ídem –es entretenida, pero no veré más temporadas–).

En general, estoy harto de series. Este año he abandonado Arcane, The Bear, El juego del calamar y La casa del dragón; también empecé a ver y dejé tras los primeros capítulos La franquicia, Ripley, El simpatizante y Sugar. Y no me subí al carro de Shôgun o Mi reno de peluche. Quizás podría gustarme Samuel, pero dudo que le dé una oportunidad. Cada vez que me pongo una serie, siento que estoy perdiendo el tiempo, y no me sobra (excepción: Twin Peaks, la cual he vuelto a ver motivado por la muerte de Lynch).
De lo que vi y no he metido en el top, destacaría Celeste (correctita, pero como me toca en lo profesional…), Nos vemos en otra vida o Cómo cazar a un monstruo, todas españolas. También vi The Gentleman y meh. Y True detective: noche polar (bastante mala).

TOP LECTURAS (no son libros publicados en 2024, sino leídos por mí durante 2024 –lista completa, aquí):

El antropólogo inocente, de Nigel Barley.
- Varios libros sobre filosofías no occidentales (lecturas motivadas tras ver en Youtube los primeros vídeos de la serie titulada "Pensar con(tra) alguien", del filósofo Ernesto Castro), como Pensamiento africano (Filosofía), de Emmanuel Chukwudi Eze, Filosofías de la India, de Zimmer Heinrich, o Filosofías árabe y judía, de Rafael Ramón Guerrero.
La vegetariana, de Han Kang (sigo manteniendo mi costumbre de leer al Nobel de literatura de ese año).
War against war, de Ernst Friedrich (durísimo).
El arte de matar, inclasificable ensayo de Daniel Sueiro.

Otras lecturas estimables: Eres tan bella como una flor, pero las nubes nos separan, Druuna y Agonía infinita (cómics), El sol desnudo y algún que otro libro sobre cine (como Hollywood antes de la censura: películas pre-code 2, Lo mejor del cine de los 80 o Historia del cine de culto).

TOP MÚSICA (ajena XD):

- Viaje a Roma, de Galerna (¡cómo lamento no haber pillado a tiempo el vinilo!).
- Elige tu propia aventura, de Carolina Durante.
- Ciudad de polvo, de Sal del coche.
Delaporte (por alguna que otra canción suelta en su Aquí y ahora –el LP en conjunto me parece bastante irregular–).
- Canciones sueltas del Feliz a la fuerza de Alavedra y el álbum homónimo de Alcalá Norte (sus LPs completos tampoco me aguantan).

Mejor concierto (de músico NO visto antes): Paco Moreno (también me gustó bastante Delaporte). Especifico lo de “NO visto antes” porque este año casi todos los conciertos han sido de artistas que ya había visto en directo: Joe Crepúsculo en La casa del loco, Ferreiro y Sen Senra en el FIZ (también tocaron La La Love You y La bien querida –pH7–), El último vecino en el Zaragoza Feliz Feliz (acompañados por Vecinos y La plata, que no me volaron la cabeza), y poco más. También vi a Midas Alonso, un pelín cansino, y a Califato ¾, una especie de Mojinos Escozíos activistas que me hicieron padecer uno de los peores conciertos de mi existencia.

Menciones especiales: los descubrimientos de última hora del Mondo Sonoro, Los Prieto Flores y mis amigos (Fotos de la novia, Casatriste –aunque mi Una, grande y libre se adelantase a su Orgullos y vergüenzas unos meses–, Alonso, Rebe, Amor líquido, La Milagrosa, Camellos, La Texana, Los Manises, Villano Antillano, CORTE!, Joder Juan, Métrika, Lia Kali, María José Llergo o Carlos Ares). Por último, comentar que en 2024 me bajó la fiebre vinílica. Destacable que recuerde, compré el Super 8 de Los Planetas y Aventuras de Kirlian, motivado por la lectura del libro Un soplo en el corazón. El misterio de Family.

Lo mejor del año 2023


TOP PELÍCULAS (por orden alfabético –no he visto Hitman, Conann ni Perfect Days–):

- Beau tiene miedo.
- Cerrar los ojos.
- Pobres criaturas (A.K.A. Barbie para listos)
- Posesión infernal: El despertar.
- zona de interés, La.

Menciones especiales: Fallen Leaves (casi entró en el top), Los que quedan, El Asesino, Los asesinos de la luna, Háblame, Dream Scenario, Golpe de suerte, How to Have Sex, Cuando acecha la maldad, Scream VI (la primera película que vi con mi hijo)...

TOP DECEPCIONES (por orden alfabético)

- “Barbenheimer”.
- John Wick 4.
- Piscina infinita.
- sociedad de la nieve, La.
- Spider-Man: Cruzando el Multiverso.

TOP SERIES (se aceptan cortometrajes):

- La maravillosa historia de Henry Sugar.
- Gen V.
- Black Mirror (T6).
- Rick y Morty (T7).
- mesías, La.

TOP LECTURAS (no son libros publicados en 2023, sino leídos por mí durante 2023 –lista completa, aquí–)

- destrozos, Los (disfruté como un enano –también me leí Glamourama (peor)–).
- Historia del cine (la de Mark Cousins).
- La tetralogía de relatos de Richard Matheson, titulada “Shock”.
- alfombrilla de los goces y los rezos, La.
- Dos obras del ganador del Nobel de literatura en 2023 (Jon Fosse): Trilogía y Alguien va a venir.

Otras lecturas estimables: (casi) toda la poesía (Eugenio Montale, Paul Éluard, Elizabeth Bishop...) y ensayos y demás obras de no ficción (Tótem y tabú, Grotesco, El orden del tiempo, Mi Ibiza privada, La abolición del trabajo, Las 100 primeras películas de Nicolas Cage...) que leí durante el año, Esto no es todo y Gantz (cómics), Prosas apátridas...

TOP MÚSICA:

- El regreso de Cecilio G a los ruedos con su Valencia EP (San Ballantines tampoco estaba nada mal).
- Plena pausa, de J.
- Vaciador, de VVV [Trippin'you].
- La última casa de apuestas, de Marcelo Criminal.
- La pena no es cómoda, de Jimena Amarillo.

Mejor concierto: VVV [Trippin'you] en el Zaragoza Feliz Feliz (también me gustaron mucho el de La paloma, el de Casero en el Gorila y –por pura y simple nostalgia– la despedida de La costa brava en el Parque Grande junto a mi hijo –su primer concierto–).

Menciones especiales (de 2022 y 2023): los descubrimientos de última hora del Mondo Sonoro, Los Prieto Flores y mis amigos (entre los que destacan, entre otros, Amore, Midas Alonso, Bb trickz, Tatxers, Marinita Precaria, Amor Butano, Ralphie Choo, Caraballo o Pipiolas).

Lo mejor del año 2022


TOP PELÍCULAS (por orden alfabético):

- Aftersun.
- Barbarian.
- Decision to Leave.
- Fabelman, Los.
- Vortex.

Menciones especiales: RRR (casi entró en el top), Mantícora (ídem), Alcarràs, Todo a la vez en todas partes, Nop, X y Pearl, Elvis, El insoportable peso de un talento descomunal...

TOP DECEPCIONES (por orden alfabético):

- Bigbug.
- Blonde.
- piedad, La.
- Smile.
- triángulo de la tristeza, El.

TOP SERIES (gran año):

- ruta, La (maravillosa).
- Separación (ídem).
- gabinete de las curiosidades, El (solamente por el capítulo de Panos Cosmatos, titulado La visita –el resto son infumables–).
- Cortar por la línea de puntos.
- ensayos, Los.

TOP LECTURAS (no son libros publicados en 2022, sino leídos por mí durante 2022 –lista completa, aquí–):

- versos satánicos, Los.
- (Casi) todos los ensayos que leí durante el año: Nadie se va a reír, Los peligros de la moralidad, El pensamiento conspiranoico, Divertirse hasta morir, Silencio administrativo, De que (no) te vas a morir, No-cosas, Contra la lectura...
- La dupla Ebrio del vino perdido / El consentimiento.
- Sandman,The (cómic).
- Tres obras de la ganadora del Nobel de literatura en 2022 (Annie Ernaux): El acontecimiento, La vergüenza y Mira las luces, amor mío.

Otras lecturas estimables: Discurso verdadero contra los cristianos, La guía Filmaffinity, Uzumaki (cómic), Zeroville, Satin Island, Aniquilación...

TOP MÚSICA:

- Me doy cuenta, de Casero.
- Luminosa, de Estrella fugaz.
- Motomami, de Rosalía.
- El arte de morir muy despacio, de Depresión sonora.
- Sistema de entretenimiento, de Sistema de entretenimiento.

Mejor concierto: Sen Senra en El bosque sonoro (aunque ver a Ben Yart en el Gorila tampoco estuvo nada mal).

Menciones especiales (de 2022 y 2023): los descubrimientos de última hora del Mondo Sonoro, Los Prieto Flores y mis amigos (entre los que destacan, entre otros, Amore, Midas Alonso, Bb trickz, Tatxers, Marinita Precaria, Amor Butano, Ralphie Choo, Caraballo o Pipiolas).

Lo mejor del año 2021


Regreso momentáneamente para dejar mi tradicional resumen con lo mejor del año pasado en cuanto a cine, series, lecturas y demás.
Este año creo que he visto más pelis que nunca (no me preguntéis de dónde saco el tiempo... ¡no lo sé! –dormir poco ayuda–), pero, como siempre, se ha quedado en el tintero algún film interesante que no he podido/me ha apetecido ver (VORTEX, FRANCE, AFTER BLUE, INEXORABLE, QUIÉN LO IMPIDE, WEST SIDE STORY, MEMORIA, LIBERTAD, LA RULETA DE LA FORTUNA Y LA FANTASÍA, EARWIG, LA HIJA OSCURA, MAIXABEL…). Así es la vida: un breve lapso de tiempo que imposibilita acudir a cada uno de los infinitos cantos de sirena que alberga el inabarcable océano de la existencia.
Volviendo a un lenguaje no hostiable y-barra-o pretencioso, añadiré que, igual que cada año, he dejado un huequito en la imagen por prudencia, ya que jamás debería hacerse una lista completamente cerrada de lo mejor de algo si no has podido abarcar todo ese “algo”. Dicho esto, allá vamos (aviso a navegantes: no he sido –ni he pretendido ser– breve):
2021 ha sido un año estupendo para el cine. Lo he disfrutado mucho, la verdad. Se ha notado que por fin han abierto el cajón donde tenían guardadas por la pandemia infinidad de obras. Ha habido tanta película estimable que he dudado muchísimo a la hora de elegir a qué cinco films subir a mi pedestal, así que al final he terminado eligiendo las que me tocaron de alguna forma. Es decir, al darme cuenta de que tenía entre manos una decena de películas que objetivamente hablando podían estar en el top perfectamente, la subjetividad ha entrado en juego para decantar la balanza. Y aplicando esta máxima, así ha quedado el tema:

TOP PELÍCULAS (por orden alfabético):

- ANNETTE.


Partamos de lo siguiente: 1. El Leos Carax “más reciente” no me interesaba absolutamente nada (HOLY MOTORS me parece una tomadura de pelo); 2. Hasta Annette, no tenía ni idea de quiénes eran los hermanos Mael y su banda Sparks (a pesar de que 2021 fue su año –¡hasta Edgar Wright estrenó un documental sobre ellos!–); y 3. El musical es, seguramente, el género cinematográfico que menos me gusta (por no decir que –con carácter general– lo detesto).
Con estas premisas, imaginad la ilusión con la que me puse ante esta película de dos horas y veinte de duración (dato extra: odio las películas largas –clara muestra, en la mayor parte de los casos, de la incapacidad de sus responsables a la hora de pulir la historia que tienen entre manos–). Y sin embargo… ¡Y sin embargo! Meses después, todavía me sorprendo a mí mismo tarareando el “We love each otheeer so muuuuuch!” como si fuese un personaje del Disney clásico cualquiera. Meses después, sigo preguntándome cómo pudo emocionarme una marioneta tan bizarra. Y, meses después, aún intento explicarme por qué me atrae tanto una película que no sabría conceptualizar del todo, que incluso no supe decir si me había gustado realmente cuando terminé de verla por primera vez. Pero creo que todo esto forma parte de la magia del cine, y que siempre hay que dejarse llevar por ella.
Annette ha sido, junto a PLEASURE, la película que más dudas me ha generado respecto a su inclusión en este top 5. Frente a ella, había candidatas tan sólidas como QUO VADIS, AIDA?, EL CONTADOR DE CARTAS o DRIVE MY CAR (de las que hablaré un poco más adelante). Pero como he dicho al comienzo de este texto, en última instancia me he guiado por el corazón, por lo subjetivo. Y todos los riesgos que toma Annette, tanto en forma como en fondo, la ponen un poquito por delante de las películas anteriormente mencionadas.
¿Os recomiendo verla? No lo sé. Lo dejo a vuestra elección. PD: Adam Driver puto crack. 

- CABALLERO VERDE, EL. 


David Lowery ya estuvo antes por aquí (en 2017 se ganó formar parte de mi top 5 anual con su fabulosa A GHOST STORY), así que me dispuse a ver su última peli con el hype bastante alto. Y la verdad: me pilló con el pie cambiado. Porque no sé muy bien qué esperaba encontrarme, pero desde luego no era otra descarnada reflexión sobre una de las dos cuestiones realmente importantes en la vida de cualquier ser humano: la muerte (y si digo “otra” es porque A Ghost Story no dejaba de hablarnos de lo mismo –todavía tengo pesadillas con el monólogo del puto calvo–).
El otro día me enteré de que “humano” viene de humus (tierra), término mucho más acertado que “persona” (que, como buen fan de la obra de Bergman, sabía que significaba “máscara”), pues tierra somos y a la tierra volveremos. Y a mí el escapismo de James Wan me encanta, como veréis dentro de unos párrafos, pero que se hable de los “Grandes Temas” en el séptimo arte es algo que también agradezco muchísimo, y más en una época saturada de imbéciles voladores en mallas dándose de hostias. De hecho, el mejor producto audiovisual (que no película) que he visto este año ha sido, sin lugar a dudas, MISA DE MEDIANOCHE, que podría resumirse como “la muerte en 7 episodios”. Pero bueno, me adelanto: ya hablaré de esta maravilla de Mike Flanagan en el apartado series.
Volviendo a la película de Lowery, estamos ante una libérrima adaptación de un romance del siglo XIV, famosa fábula artúrica que en manos de este director se convierte en una aventura onírica difícilmente clasificable. Es como si El señor de los anillos estuviera pensada para gente adulta. Como si Juego de Tronos lo filmase Terrence Malick puesto de ácido. No sé. Pura crema. Y con un broche final de los de aplaudir de pie. No os la perdáis.

- ESPÍRITU SAGRADO.


Ignorada en los Goya, academia alérgica a todo lo que no huela a ácaros, el primer largo de Chema García Ibarra es, a día de hoy, el máximo exponente de algo que todavía no tiene una etiqueta definida (“Cine español posalmodovariano”, “Cine underground español”, “Nuevo cine español”…), pero cuya semilla se remonta, en mi opinión, a la maravillosa DIAMOND FLASH de un ya aburguesado (QUIÉN TE CANTARÁ y su guion para LA ABUELA lo demuestran) Carlos Vermut. A mí las etiquetas siempre me hacen enarcar la ceja sin remedio, porque se suelen usar para meter a bulto un montón de cosas de dudosa afinidad y calidades dispares. Por ejemplo, DESTELLO BRAVÍO podría entrar en este saco, y es la peor película española que he visto este año (ya hablaré de ella más adelante). Pero a pesar de los pesares se agradece el riesgo y las miradas frescas. Porque prefiero eso a la última y acartonada película de Almodóvar (MADRES PARALELAS –que, no obstante, me sorprendió para bien (no esperaba absolutamente nada de ella–). O si analizásemos EL BUEN PATRÓN, la gran triunfadora en los Goya (por poner otro ejemplo de “la típica peli española”), habría que reconocer que estamos ante una película realmente buena, sí, pero buena como lo eran las películas clásicas de hace sesenta años (¡imposible hacer un guion más –brillante, pero– anacrónico!).
¡Ah! Dentro de esta nueva etiqueta todavía por definir también podría meterse MAGALUF GHOST TOWN, interesante docuficción del excantante de Manos de Topo Miguel Ángel Blanca. Llevaba bastante tiempo intentando ver algo de este ecléctico catalán (cinéfilo declarado desde su etapa como cantante con quien me crucé en el Festival de Sitges 2012), pero el tío se mueve por unos circuitos tan minoritarios que hasta ahora no lo había conseguido. Y la verdad: bien. Pero Manos de topo era mejor (joder, ¡adoraba ese grupo!).
De Espíritu sagrado, por cierto, no pienso desvelar nada; la tenéis que ver y punto. Os aseguro que es uno de esos films que se te quedan grabados en la memoria (todavía puedo tararear la cancioncita world music style del final).

- MALIGNO.


Quien haya seguido mis listas de años anteriores sabrá que siento una extraña devoción por James Wan, el Steven Spielberg creepy de nuestra época (de hecho, metí de forma no irónica a su AQUAMAN en el top 5 de 2018), cineasta absolutamente virtuoso en el aspecto técnico y visual pero habitualmente denostado por trabajar siempre dentro de géneros cinematográficos despreciados por la crítica (acción, terror, superhéroes) que, por si no os habíais dado cuenta, hasta tiene sello autoral propio, presente en casi todas sus obras: su enfermiza obsesión con las marionetas, que solo conseguí entender (creo) tras terminar de leer el fabuloso ensayo de Thomas Ligotti titulado La conspiración contra la especie humana. Si alguien cree que estoy exagerando con este cineasta, solo tiene que ponerse las dos primeras de EXPEDIENTE WARREN y compararlas con EXPEDIENTE WARREN: OBLIGADO CON EL DEMONIO, tercera parte estrenada en 2021 que Wan ya no dirige: dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso, y por mucho que el pobre Michael Chaves se haya esforzado tanto en contar algo nuevo, el refranero se queda corto.
Maligno es un cóctel de géneros absolutamente desprejuiciado y asombrosamente efectivo que resulta imposible no adorar si DE VERDAD te gusta el cine (en serio, si no te gusta Maligno puede que creas que te gusta el cine, pero te aseguro que no).
Cuando terminé de verla, una vez pasado el subidón, me dio la impresión de que era un trabajo muy personal de Wan (en el que lleva su obsesión al límite –no digo más por no hacer spoilers–). Y vaya si lo era. Tiempo más tarde, me enteré de que el director se había gastado gran parte de los beneficios personales obtenidos por haber dirigido Aquaman para levantar una película así de marciana y extravagante.
Una de las cosas que más me gustan de la película de James Wan, como bien apuntaba Alejandro G. Calvo en un vídeo de Sensacine, es que “pese a ser multirreferencial, no pica de la nostalgia”. Es decir: aunque Maligno se empapa del aura de todas esas pelis molonas de los ochenta, su aparato narrativo no tiene nada de nostálgico, sino que mira al futuro. Como contrapunto, tendríamos, por ejemplo, la trilogía de LA CALLE DEL TERROR (1994; 1978; 1666); trilogía que, por muy disfrutable que sea (yo la disfruté muchísimo), no es más que un desvergonzado aparato nostálgico con un grado de autoconciencia tan marcado que resulta imposible verlo sin que se active dentro de ti un potentísimo mecanismo de empatía. Y esto es algo que no pasa en Maligno. Maligno se rodea de toda esa imaginería ochentera, sí, pero su lenguaje cinematográfico va por otro lado. En ningún momento utiliza la nostalgia como un recurso facilón y-barra-o mercadotécnico para seducir al espectador.
Y si hablamos de nostalgia (aunque se trate de una nostalgia desmitificadora), resulta imposible no dedicar unas líneas a ÚLTIMA NOCHE EN EL SOHO, mediocre film de un Edgar Wright que cada día parece tener menos que decir. Sigue siendo un virtuoso de la forma, de eso no hay duda (estoy seguro de que el film ganaría si lo viésemos sin sonido, deleitándonos simplemente con sus imágenes), pero ya. Puro cine… vacío de contenido. Como LA CRÓNICA FRANCESA (DEL LIBERTY, KANSAS EVENING SUN), A.K.A. “el Last Night in Soho de Wes Anderson”.

- PLEASURE (entrada en La Bobina, aquí).


A ver, reconozco que aquí quizás me haya podido lo subjetivo más de la cuenta. Pero si la escalonada historia de degradación de una jovencita sueca aspirante a estrella del porno en L.A., rodada sin filtro o prejuicio alguno (A24 se desentendió de ella porque no tuvo el valor de estrenar solamente la versión sin cortes), no entra en mi top 5 anual, solo puede significar que en algún momento del camino he muerto por dentro.
Este año la crítica internacional quería sentar en el trono de la polémica a TITANE (entrada en La Bobina, aquí), e incluso a BENEDETTA, y la verdad es que creo que los críticos se han dejado algunas pelis en el tintero. Por ejemplo, hacía tiempo que no veía algo tan fuerte como DEL INCONVENIENTE DE HABER NACIDO (hay pederasta y robot-niña en la ecuación, y hasta ahí quiero leer –entrada en La Bobina, aquí–), y la matanza “del cerdo” de VIOLATION (entrada en La Bobina, aquí) tampoco se queda corta (de hecho, mi top 3 bobinopandoriano de este año sería: 1. Del inconveniente de haber nacido; 2. Violation; 3. Pleasure), pero Pleasure les supera si vamos más allá del mero impacto.
Respecto a Titane, lo cierto es que esperaba un poco más de Julia Ducornau. Creo que CRUDO era mejor (si no entró en mi top de 2016, a pesar de ser un film espectacularmente bueno, fue porque ese año hubo otras películas aún mejores –solo en el festival de Sitges, competía con THE NEON DEMON o UNDER THE SHADOW (casi nada)–), y si bien creo que esta directora es, sin duda, un nombre a seguir en el futuro, le ayudaría bastante no querer ser tan subversiva, tan “nueva carne”, tan híbrida e inclasificable en cada fotograma. Porque mientras veía su última película, notaba ese tufillo desesperado a “querer ser” en todo momento; una insistente (y mal disimulada) ansia por petarlo que se imponía incluso a la función más básica exigible al cineasta estándar: que nos cuente bien una historia. Y bueno, respecto a la esperadísima Benedetta, me pareció la triste constatación de que el tito Verhoeven se nos hace mayor, pues solo un señor mayor podría considerar escandalosas las lubricidades varias de una monja setecentista moralmente ambigua. Me gustó, eso sí. En su justa medida. Pero bueno, que me disperso.
Lo que quería decir es que Pleasure nene guta. Ovación a Sofia Kappel. Fundimos a negro.

Lo mejor del año 2020


Os dejo mi tradicional resumen con lo mejor del año pasado en cuanto a cine, series, lecturas y demás.
Como siempre, aún tengo varios films interesantes pendientes de ver (NUNCA, CASI NUNCA, A VECES, SIEMPRE…, DICK JOHNSON IS DEAD, MARTIN EDEN, BEGINNING, MY MEXICAN BRETZEL…), y también alguna serie (TALES FROM THE LOOP, THE NEW POPE, LA CONJURA CONTRA AMÉRICA…), pero lo cierto es que dudo mucho que vayan a cambiar mis listas en demasía… no obstante, como cada año, dejo por prudencia en la imagen un huequito (sobra decir que si alguien nota alguna ausencia imperdonable en cualquier lista no dude en señalármelo –tomaré nota para echarle un ojo en cuanto pueda–)…
Dicho esto, allá vamos.

Del 2020 no voy a decir gran cosa. A pesar de toda la locura para mí fue un año fantástico en lo personal, aunque si hablamos de pelis, música y libros lo cierto es que quizás podría haber aprovechado mejor el tiempo. Sí, durante el confinamiento aproveché bastante el tiempo, pero audiovisualmente hablando, llamadme loco, pero QUIZÁS había mejores planes que tragarme la saga completa de FAST & FURIOUS (y cuando digo completa, implica HOBBS & SHAW y los cortometrajes LOS BANDOLEROS y –el horrible– TURBO-CHARGED PRELUDE). Vale, también hubo tiempo para algún clásico pendiente (IL CASANOVA DI FEDERICO FELLINI –que no me gustó nada–, LOS PECES ROJOS, HELLRAISER…), y dediqué bastante tiempo al rollito apocalíptico (CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE, CONTAGIO…), pero la mayor parte del tiempo, cuando no estaba disfrutando del alopécico buffet de esteroides vigoréxicos de Vin Diesel, Dwayne Johnson y Jason Statham flipándoselo a doscientos kilómetros por hora mientras daban catorce vueltas de campana entre los dos puentes más altos del mundo conduciendo un Aston Martin trucado (y otras cositas así), perdía el tiempo con infumables series de mierda como THIS IS US, SEX EDUCATION (segunda temporada), EMILY EN PARÍS, WHITE LINES (horrorosa) o la soporífera y sobreactuada LA CASA DE PAPEL (cuarta temporada). Y respecto a la lectura, en fin; no diré que leí poco, pero leí más antes del confinamiento que después (y aún no he recuperado mi ritmo). A nivel cine la verdad es que ha sido un año bastante flojo, pero bueno, por primera vez es algo entendible, dada la coyuntura. Y he podido rescatar para el top una serie de pelis bastante estimables. Aunque si el futuro (o más bien el presente) de lo audiovisual está en las plataformas tipo Netflix, apañados vamos. Netflix & cía se han revelado como una fábrica de salchichas, y da igual que te fichen a Scorsese o a Kaufman: es como si McDonalds contratase a Ferran Adrià para anunciar su nueva hamburguesa foie deluxe. ¿Qué importa cuando al final solo van a venderte otra hamburguesa de mierda más? Y de las series mejor ni hablamos, porque para una buena que sale te roban un mes de tu vida al año con basura infecta. ¿Y en la nueva ecuación, dónde queda el cine tradicional? Pues intentando sobrevivir poniéndole una capa a todo y ofreciendo su habitual ración de cine inclusivo y diverso en la pretemporada de los Oscars (que ojo: yo no tengo nada en contra de buenas películas sobre estos temas: entre mis favoritas de este año, se encuentran obras como CASA AJENA o las empoderadas EL HOMBRE INVISIBLE, EMA y PROMISING YOUNG WOMAN; lo que no soporto es ver pelis de ese estilo cuya única razón de ser es la de blanquear la imagen de la productora, poder venderse mejor como producto y-barra-o llevarse algún premio a casa –razón por la que este año directamente ni me he molestado en ver cosas como JUDAS AND THE BLACK MESSIAH, UNA NOCHE EN MIAMI… o MA RAINEY'S BLACK BOTTOM (que venía con la ración extra de morbo de contar con el pobre Chadwick Boseman entre su reparto)–). De hecho, este año he aprendido un nuevo término: “Oscar Bait”; término que os recomiendo grabar a fuego en vuestras mentes, ya que conceptualiza una idea que llevaba muchísimo tiempo en mi cabeza y no sabía verbalizar con suficiente concreción. Son Oscar Bait, por ejemplo, EL JUICIO DE LOS 7 DE CHICAGO o HILLBILLY, UNA ELEGÍA RURAL, y esa es la causa por la que no las he visto.
Pero bueno, que me voy por las ramas. Podría concluir diciendo que cada vez hay más pero peor oferta (vamos, que mucha cantidad pero poca calidad). Y que con tanto bosque, y tanta rama seca, y tanto crítico a sueldo de plataformas y productoras, resulta extremadamente difícil desbrozar con acierto y separar el grano de la paja satisfactoriamente. Lo cierto es que hay que tirar mucho de instinto y jugársela en los descartes para evitar tragarte demasiada mierda, con la triste consecuencia de que cuanto más te la juegas más posibilidades tienes de dejar pasar sin querer alguna obra estimable. Es lo que hay, qué le vamos a hacer.
Dicho esto, después de la purga, mi clásico top cinco ha quedado así de cuco este año:

TOP PELÍCULAS (por orden alfabético):

- EL AÑO DEL DESCUBRIMIENTO.


La mejor película española del año (justa ganadora de, entre otros premios, dos Goyas a mejor montaje y mejor documental). Si incluyéramos series quizás dudaría, ya que ANTIDISTURBIOS me encantó, pero en cuanto a cine no tengo duda alguna, y eso que este año ha habido cosas muy chulas, como LAS NIÑAS o NO MATARÁS (sí, la de Mario Casas –para que luego digáis que tengo prejuicios (fuera de bromas: David Victori promete)–). A Luis López Carrasco no lo conocía de nada (aunque por lo visto ya debía tener cositas estimables en su haber –EL FUTURO–), así que por lo que a mí respecta su película ha sido, valga la redundancia, todo un descubrimiento. Que nadie se asuste al comienzo y aguante, porque en cuanto te atrapa consigue que sus 200 minutos de duración se pasen como un suspiro (toma nota puto Snyder). ¿De qué va la vaina? Pues de gente hablando en un bar. ¿No parece muy apasionante, verdad? Pues vaya si lo es. No se me ocurre un film más necesario en esta época de borregos conformistas aplaudiendo durante el confinamiento desde sus balcones. Y ya era hora de que alguien nos recordara que, a veces, para conseguir ciertas cosas hace falta algo más que consignas y caceroladas. Un documental de los de ver con papel y boli para ir anotando todas las ideas que te van lanzando. Añadir que este año ha pasado algo curioso, y es que casi todas las películas de mi top se relacionan con otras estrenadas en 2020 que también me han gustado mucho y han estado a punto de entrar en dicho top. En el caso de El año del descubrimiento, su dupla (o, más bien, doppelgänger) sería la muy interesante (y mal entendida) NUEVO ORDEN, un film de Michel Franco que podría entenderse como el reverso tenebroso de lo que nos propone el documental español. Os recomendaría sesión doble con debate posterior entre cervecitas. De nada. 

EMA (¡que no EMMA!).


Lo he dicho antes. No tengo nada en contra de buenas películas sobre empoderamiento femenino o, que sé yo, racismo o transexualidad. No es la temática lo que las convierte Oscar Bait, es su falta de honestidad. Y la peli de Pablo Larraín es una buena película, sincera y arriesgada. Pablito ya es un viejo conocido en mis tops: estuvo en el de 2015 con su maravillosa EL CLUB (que te hagan reír con una peli sobre curas pederastas me parece impagable). En esta ocasión, lo que se nos cuenta es la historia de una joven reguetonera con un hijo de ida y vuelta envuelta en relaciones tóxicas muy locas con un maquiavélico plan en mente todavía más loco. Parece un cacao, y la verdad es que se monta un buen chocho, pero en la peli todo funciona. Es difícil no dejarse llevar por el ritmo endiablado con que el director nos arrastra, o no empatizar con una protagonista moralmente cuestionable; pero eso es algo que siempre pasa con el buen cine (como antítesis, tendríamos a WHITE LINES, aborrecible serie del principal responsable de la aborrecible LA CASA DE PAPEL con unos protagonistas que es imposible no odiar –cuando, claramente, el guion está intentando conseguir lo contrario–). Respecto a cuestiones actorales, Mariana Di Girolamo es un ciclón que se come la pantalla (pedazo de actriz a seguir), y Gael García Bernal aguanta bien el tsunami (y nos regala un monólogo espectacular –toma nota puto Mario Casas–). En fin, que muy bien. No obstante, he de decir que EMA no estaría en el top si la interesantísima PROMISING YOUNG WOMAN, su dupla, no hubiera jodido todo lo construido a lo largo de su metraje en el último giro de guion de la película. En serio, sin ese giro estaríamos hablando del mejor (y más crudo) film de 2020 con diferencia. Que ojo, sigue siendo duro, pero podría haberse marcado un Haneke y al final se hace caquita en los pantalones. De los minutos finales que más me han dolido en mucho tiempo, al nivel de A.I. INTELIGENCIA ARTIFICAL (solo de recordar a los putos marcianos se me parte el alma). ¿Ese giro convierte a Promising Young Woman en una mala película? Desde luego que no (¡vedla!), pero la baja del podio sin remedio (por cierto, Carey Mulligan también está espectacular –para quien no le suene, es la chica de Gosling en Drive–).

- HOST.


Este año el terror ha estado bastante bien. EL HOMBRE INVISIBLE era un blockbuster empoderado de primer nivel, y CASA AJENA me encantó (no está en el top porque ya existe UNDER THE SHADOW –que sí entró en el top de 2016–, con la que comparte muchos paralelismos). La punkarra BLISS tampoco estuvo nada mal y la lovecraftiana THE EMPTY MAN en unos años podría convertirse fácilmente en una peli de culto (y la tacho de lovecraftiana por poner algún adjetivo, pero es tal su mezcla de subgéneros –dentro del género de terror– que resulta complicado etiquetarla). Y bueno, también me divirtió bastante ESTE CUERPO ME SIENTA DE MUERTE (aunque el implicadísimo Vince Vaughn se come con patatas a una sosa y muy limitada Kathryn Newton). Pero, si hay algo que me gusta, es el cine que se saca la polla con pocos medios. En 2018, incluí en mi top a The Guilty, a la que señalé como “un puto prodigio de la economía de medios”. Pues bien: HOST se la folla. Recuerdo que en aquella ocasión también dije: “no inventa la Coca Cola, ni falta que le hace”, algo igualmente aplicable a HOST. Pero, ¿de verdad le importa eso a alguien? A mí es que me vendes una peli de espiritismo por Zoom grabada durante la cuarentena y ya te estoy dando mi dinero. Pero es que encima esto no es THE BLAIR WITCH PROJECT, señores. Host no es ninguna tomadura de pelo: da miedo de verdad. Repito: espiritismo y Zoom. ¿De verdad hace falta seguir hablando? En esta ocasión, su dupla sería MURDER DEATH KOREATOWN, que es HOST con esteroides. ¿No os suena? ¡Normal! Nadie sabe quién ha hecho esta película. Sí, como lo oís. El film surgió en unos foros de internet y se extendió como la pólvora. Es un rollo metraje encontrado estilo cámara en mano sobre un tío que está investigando un asesinato (real) ocurrido en el distrito coreano de Los Ángeles. El tío en cuestión cada vez te va pareciendo más loco, o quizás lo realmente loco sean los detalles que van surgiendo en torno a su investigación, detalles que sugieren un extraño submundo muy en la onda de la mejor peli de 2018: UNDER THE SILVER LAKE (entrada en La Bobina, aquí). En fin, que a mí me moló mucho, y es lo más extraño del año y un must see bizarro en toda regla (amén de futuro film de culto sí o sí), aunque tampoco sea tan redondo como para meterlo dentro del top.

- MIGNONNES (CUTIES –o como se tradujo (con un par) en España: GUAPIS (entrada en La Bobina, aquí)–).


Llegamos a la mejor película del año. Lo dije nada más verla, y no, no se trataba de una boutade. Si hace unas líneas he dicho que MURDER DEATH KOREATOWN es HOST con esteroides, MIGNONNES sería la versión hipertrofiada de LAS NIÑAS (su dupla). Las niñas, de la zaragozana Pilar Palomero, es un estupendo coming-of-age film en el que es muy difícil no sentirse identificado. Su marco espacial (ciudad española) y generacional (la directora es casi de mi quinta) hace muy difícil no empatizar y entender todo lo que se nos cuenta. Y por ello se disfruta, y mucho, durante su visionado. Pero ay, amigos. Después tenemos Mignonnes, que no habla de LOS NIÑOS QUE FUIMOS, sino de LOS NIÑOS QUE SON. Y que también es un estupendo coming-of-age film, pero en directo, con niñas de hoy en día y la brecha generacional que al adulto que lo ve le supone. Su directora, Maïmouna Doucouré, es más joven que Pilar Palomero, y su retrato infantil mucho más actual, pero igual de honesto. Desconozco su biografía, pero algo me dice que siendo francesa de padres senegaleses, país africano en el que un 94% de su población es musulmana, quizás haya más verdad en sus fotogramas de la que en un principio podría suponerse. Con merecidísimos premios en su haber como el de mejor directora en el Festival de Sundance o el de mejor actriz revelación en los Premios César (magnífica y magnética Fathia Youssouf Abdillahi), no es culpa ni de su directora ni de su película que la salchichera Netflix la recogiera y la incorporara a su catálogo vendiéndola como la fantasía de un pedófilo. Incluso la Ministra de Cultura de Francia, Roselyne Bachelot, salió en su defensa en un comunicado, sentenciando con acierto que “aquellos que critican la película entran en total contradicción con el propósito del trabajo de la directora”. Y si ciertas escenas están claramente sexualizadas, es precisamente porque se critica la excesiva sexualización actualmente existente incluso entre los más jóvenes (si no sabéis de qué estoy hablando, entonces es que nunca habéis entrado a Tik Tok o IG Videos). Pero siempre se trata de una sexualización nacida desde la más absoluta inocencia de las niñas, que solo bailan tal y como ven a bailar a la gente en los videoclips de las redes, inocencia únicamente enturbiada cuando se observa desde una mirada adulta ya contaminada. En mi opinión, Mignonnes es un película PRECIOSA en la que muchas niñas podrían verse reflejadas, a las cuales se anima a seguir un camino intermedio entre el rancio puritanismo opresor de los fanatismos religiosos (y otros fanatismos no tan religiosos) y la execrable mercantilización corporal y absoluta sexualización de nuestra actual sociedad de consumo, con una serie de hermosísimas a la par que contundentes imágenes simbólicas y el mejor y más bonito final que he tenido el placer de ver este año (me bajé la hipnótica Amanké Dionti nada más terminar de verla).

- OTRA RONDA (DRUK).


Tras CELEBRACIÓN, primera y multipremiada película del movimiento Dogma estrenada en 1998, parecía que a Thomas Vinterberg se lo había tragado la tierra. Sí, seguía en activo, pero ninguno de sus siguientes films tuvieron demasiada relevancia. Al menos, hasta la excelente LA CAZA, notable película de 2012 sobre una (falsa) acusación de abusos sexuales y las consecuencias que esta genera en la vida de un hombre, ganadora a Mejor guion en los Premios del Cine Europeo y a Mejor actor en Cannes. Ocho años después, el director repite con el fantástico Mads Mikkels (el mejor Hannibal Lecter que existe) y nos regala OTRA RONDA (para mí, su mejor película –la cual, por cierto, lo está petando en festivales–). Este es el único film de los cinco que no tiene dupla, y también el que más cerca estuvo de no entrar, porque la ya comentada Casa ajena, por ejemplo, también me gustó bastante, igual que otras como PALM SPRINGS (no obstante, si en el primer caso ya existía Under the Shadow, lo cual le restaba algunos puntos, en el de Palm Springs existe, sí, exacto, ATRAPADO EN EL TIEMPO –pese a todo, no os la perdáis por nada del mundo (diría que es el mejor papel de la carrera de Andy Samberg, pero estamos hablando del tío que protagonizó las maravillosas POPSTAR y FLIPADO SOBRE RUEDAS, así que no me atrevo a sentenciar tal cosa)–). Volviendo a Otra ronda… ¿os acordáis cuando en el episodio 171 de Los Simpsons (Homer contra la decimoctava enmienda –octava temporada–) Homer brinda diciendo “¡Por el alcohol! Causa y a la vez solución de todos los problemas de la vida”? Pues eso es justamente lo que nos cuenta Otra ronda a lo largo de 116 minutos, sin dejarse nada. Ni los problemas que produce, ni la (¿falsa?) liberación que otorga “el puntillo”. Como expertos equilibristas sobre la delgada línea entre la euforia y la tristeza etílica, cuatro profesores de instituto experimentan con la ebriedad en una espiral ascendente que traerá consecuencias. Y sí, para algunos estas consecuencias serán (muy) malas, pero, a pesar de su mensaje un tanto ambiguo, en mi opinión al final se apodera lo dionisiaco, y la película se convierte en una celebración de la vida conscientemente arrebatada, que conoce y asume todas las consecuencias y abraza las aristas (pero repito: este es un análisis de la peli completamente subjetivo –quizá a algunos los bailecitos del final les parezcan el colmo del patetismo, pero a mí no me transmiten nada más que alegría y libertad–). Y bueno, como en esta casa somos muy dionisiacos, tirando a hedonistas, era difícil que no agradara un film así de valiente y marciano. Aplauso para Thomas.

Lo mejor del año 2019


Aprovechando la cuarentena, os dejo mi tradicional lista con lo mejor del año pasado en cuanto a cine, series, lecturas y demás, que si no me pasará como el año pasado y no lo haré hasta finales de julio. Hay algún film que aún tengo pendiente y que podría gustarme bastante (EL FARO, LO QUE ARDE, DOGS DON’T WEAR PANTS, EL TRAIDOR, THE BEACH BUM, THE FAREWELL, SEBERG –bueno, esta última un poco menos (por cierto, también tengo muchas ganas de ver CATS por puro masoquismo fílmico)–…), y también alguna serie, pero qué se le va a hacer… si esperase a verlo todo me pondría con la lista con el año prescrito. Y además, por algo está el huequito en la fotografía que adjunto.
Este año no me voy a esforzar en ser breve, ni en extenderme: saldrá como salga (flashforward: vengo del futuro para deciros que han sido 10 páginas de Word en Calibri 11 –el que avisa no es traidor–). Así que allá vamos.
2019 fue un año bastante movidito, pero como suelo hacer siempre, he aprovechado al máximo mis ratos muertos para abordar todos los libros, películas y series que he podido. Por el camino, eso sí, se perdió la saludable costumbre del “Martes de cine clásico”, que espero volver a recuperar algún día. 
En cuanto cine se refiere, tuvimos una cosecha excelente. Las obras maestras no son algo habitual en el cine, pero las películas sobresalientes tampoco. E incluso el crítico más exigente debería reconocer que este año ha habido obras, si no sobresalientes, al menos realmente notables. De hecho, fuera del podio han quedado una serie de películas (JOKER, MUJERCITAS, EL IRLANDÉS…) a las que les voy a dar algo de caña, sin que ello signifique que no me parezcan films realmente notables que cualquier otro año más flojo incluso hubieran podido estar en el podio.
Pero bueno, después de la purga, el clásico top cinco me ha quedado así:

TOP PELÍCULAS (por orden alfabético):

- AD ASTRA.


James Gray es la polla. Su dupla criminal La noche es nuestra/La otra cara del crimen, Two Lovers (quizás la segunda mejor película de amor del nuevo milenio –porque a ¡Olvídate de mí! no le gana nadie–), Z. La ciudad perdida y su rollito Joseph Conrad… sin duda, estamos ante uno de los directores en activo más interesantes que hay. Sin embargo, el trailer de Ad Astra (o “a las estrellas”, expresión latina sacada de una frase de Séneca) no me despertaba demasiada curiosidad. Craso error. En esta nueva peli, el espíritu de Joseph Conrad se mantiene, trasladándose aparentemente hacia el espacio exterior. Y digo aparentemente porque tras ver el film descubres que lo de menos es el escenario que rodea al protagonista. Porque el viaje de Ad Astra es un viaje interior. De los que dejan huella. El film no se merece un diez, lo reconozco, porque hay una serie de detalles que desvirtúan el conjunto (SÍ, EL MONO –entre otros–), probablemente impuestos por la productora (algo que el propio James Gray deja entrever en algunas entrevistas promocionales); y el guion también flojea en ciertos aspectos. Pero el clic que sentí con esta película fue tal que un diez le casqué y con él sigue en Filmaffinity (si no sabéis lo que es “el clic”, os remito a David Foster Wallace –que además de explicar a la perfección el fenómeno es un géiser de clics al nivel de su (y mi) admirado Albert Camus–). Y por cierto: no soy de regalar “mis dieses” (el anterior lo di en 2013 –sí, llevaba seis años sin poner un diez a una película–). Solo puedo concluir diciendo que menos mierdas rollo Interstellar y más Ad Astras, por favor (por si alguien no entiende la diferencia entre ellas, es la diferencia que existe entre escuchar a Anne Hathaway decir que “el amor es la única fuerza que puede romper los límites del espacio-tiempo” y observar a Brad Pitt aceptando con resignación que no hay nada ahí fuera, pero que quizás podamos encontrar cierta salvación a través del amor, única fuerza que nos permite compartir y sobrellevar con dignidad el sinsentido de la vida).

- ÉRASE UNA VEZ EN HOLLYWOOD.


Personalmente, sigo la trayectoria fílmica de Tarantino con interés, pero sin verdadero entusiasmo. Sus mejores films (Reservoir Dogs y Pulp Fiction) ya tienen más de un cuarto de siglo (¡pero qué viejos somos, joder!), y de toda su obra posterior me quedo con barrabasadas como Death Proof antes que con otros experimentos (supuestamente) más serios. Sus dos últimas películas, Django desencadenado y Los odiosos ocho, me habían parecido flojísimas (sobre todo la primera, ridícula y torpe a más no poder), y, si bien comparto esa filosofía tarantiniana sobre el poder del cine para cambiar la realidad a su antojo, creando un universo alternativo más cálido donde poder resguardarse, el asesinato de Hitler en Malditos bastardos me pareció un frivolidad que banalizaba la Segunda Guerra Mundial en general y el nazismo en particular (imaginad por tanto lo que diré sobre la vomitiva Jojo Rabbit unos párrafos más adelante). Por ello, considero mucho más acertada la aplicación práctica de esta filosofía en Érase una vez en Hollywood. La propia trama, ambientada entre el final de la época de los estudios en Hollywood y el comienzo de la nueva era, lo pide mucho más. Y el efecto catárquico del lanzallamas y la carnicería final es mucho más satisfactorio y reconfortante que en Malditos bastardos. Además, deben aplaudirse los riesgos tomados por el director a estas alturas de su carrera, saliéndose de su cocktail habitual pero manteniendo a su vez gran parte de sus obsesiones (¡pies everywhere!), y diseñando una historia que cualquier imbécil podría llegar a tachar de machista, misógina o conservadora. Si bien es la única película de las cinco que ha estado a punto de no entrar en el top en favor de otras, no puedo negar que guardaré en mi memoria ese precioso plano final con grúa de Dalton acudiendo a casa de Sharon Tate. Así sí Tarantino, así sí.

- EL HOYO.


Justa ganadora del Premio a mejor película en mi adorado Festival de Sitges, aunque (como era previsible) ignorada en los desnortados premios Goya, que dieron preponderancia a naderías como La trinchera infinita (de Dolor y gloria o Mientras dure la guerra no digo nada, que son bastante dignas), El hoyo es, indiscutiblemente, la mejor película fantástica española desde la estupenda REC, que ya cuenta con más de una década. Parece mentira que estemos ante una ópera prima, porque el depurado estilo visual de Galder Gaztelu-Urrutia, su director, parece fruto de años de aprendizaje, amén de su capacidad para hacer que se sienta grande una película (presupuestariamente hablando) pequeña. También merece la pena destacar cómo consigue evitar en lo formal ese tufo característico a “producto español” (del que otras obras audiovisuales –inexplicablemente– aplaudidas como La casa de papel no logran desprenderse ni un segundo), mientras reivindica a su vez ciertos aspectos característicos de nuestra idiosincracia, como el quijotismo (la cita de Cervantes da muchas claves para entender la película) o un esperpento que frisa lo verbenero (que conste que esto lo digo para bien –soy fan a muerte de Jamón, jamón o La comunidad–). Espero que nadie sea tan limitado como para entender su trama con una mera alegoría trasnochada de la lucha de clases, como la de Snowpiercer o similares, con las que muchos críticos están estableciendo equivocados paralelismos. Puesto que frente a tesis unidireccionales e infantilizadas en la que los ricos son muy malos y los pobres siempre víctimas (algo que la fantástica PARÁSITOS también ha sabido evitar), El hoyo va mucho más allá. Su inteligente premisa plantea, recordemos, que un mes puedes estar en la planta octava con la mesa llena de comida y el siguiente en la doscientos cuarenta teniendo que matar y comerte a tu compañero. Así que el Hoyo no SOLO apunta hacia arriba. Apunta hacia todos nosotros. O en palabras de su director: “El ser humano es, en mi opinión, una especie miserable. La película habla de luchar contra lo que somos de nacimiento: una bola de egoísmo que llora y llora y pide y pide”. Una reflexión que viene que ni pintada en estos tiempos de cuarentena que nos están tocando vivir. El final de la película, clara y arriesgada apuesta hacia la abstracción, quizás no sea un broche redondo, pero sin duda era la salida más airosa. Y mucho más digno que cualquier cierre facilón-reconfortante. Porque lo importante de esta película no es su respuesta, sino las preguntas que nos plantea. Sin duda, la mejor película española desde La isla mínima. Espero ansioso el próximo trabajo de este prometedor director.

- MIDSOMMAR (entrada en La Bobina, aquí).


No, no me gustó Hereditary. Por la misma razón que no me gustó La bruja. El verdadero terror no se encuentra en lo fantástico, sino en ese vecino que siempre saluda pero guarda en su frigorífico dos cabezas humanas. O al menos, ahí está para mí, agnóstico recalcitrante. Siempre he pensado que en el muy hipotético caso de que un día se me aparezca un fantasma, supondrá una fuente de puro gozo existencial para mí, incluso aunque dicho ente viniese con la única intención de descuartizarme y arrastrarme a los infiernos. Porque la visita asesina de ese espectro sobrenatural solo podría significar una cosa: que hay algo más después de la muerte. Y esa es la mejor noticia que nadie podría darme. Desde ese punto de vista, entenderéis que el terror de Midsommar me parezca mucho más efectivo, por real, que el de Hereditary. Técnicamente, el trabajo de Ari Aster sigue siendo impecable (ese giro de cámara de 180 grados en la carretera…), pero donde en Hereditary arqueaba una ceja aquí se me anuda el estómago. Ayuda y mucho ese clima sectario enfermizo, de horror folk a lo The Wicker Man (la buena, no el desastre con Nicolas Cage al frente), alucinógeno, pausado y (sorprendente y meritoriamente) luminoso, así como la excelente (por desagradable) actuación de Florence Pugh (gran año para esta actriz –en Mujercitas también se sale–). Igualmente suma en cuanto a desagrado cierto mensaje hembrista implícito bastante amigo de la aniquilación de “lo masculino”, mucho más sutil, todo hay que decirlo, que en la macarrada de The Wild Boys (mi peli favorita del año pasado). Con escenas tan potentes como la orgía ritual o su potentísimo e incómodo final, Midsommar tiene asegurado un hueco entre los futuros clásicos del cine de terror.

- PARÁSITOS.


El bombazo del año. Y la verdad: ¡ya era hora de que el cine surcoreano llegase al gran público! Porque señores, si todavía no se habían enterado de la potente cinematografía de Corea del Sur, llegan con tres lustros de retraso. Oldboy, de Park Chan-wook, nos abrió hace tiempo los ojos a muchos cinéfagos, y desde entonces hemos estado disfrutando como enanos. La trilogía de la venganza de Park Chan-wook, de la cual Oldboy es su segunda parte, The Chaser de Na Hong-jin, la reciente Burning, de Lee Chang-dong, basada en un cuento de Murakami, I Saw the Devil o Dos hermanas, de Kim Jee-woon, cualquier peli de Kim Ki-duk, Train to Busan, de Yeon Sang-ho, El hombre sin pasado de Lee Jeong-beom o el A Hard Day de Kim Seong-hun, por decir algunas, son películas que debería haber visto todo el mundo (así que ya sabéis, que ahora no será por tiempo).
El director de Parásitos, Bong Joon-ho, tampoco es precisamente un novato. Conocido por la mayor parte de los cinéfilos desde Memories of Murder, una especie de Zodiac a lo coreano (es decir, muy loco), yo lo descubrí un pelín más tarde, con la marciana y muy recomendable peli de monstruos titulada The Host. No obstante, con Parásitos ha conseguido su mejor película hasta la fecha. Parásitos es una obra sencillamente redonda, donde el guion y la composición de los planos maridan a la perfección. Un trabajo de orfebrería en el que la imagen tiene una fuerza inusitada para trasmitir lo que quiere contarse, algo que debería exigirse a toda obra audiovisual, pero que muy pocos films consiguen con tal virtuosismo (llegó a recordarme al cine mudo). Por destacar su eficacia, hasta la propia casa en sí, diseñada para la película, es un elemento narrativo más. Y qué decir de su mensaje, afortunadamente alejado del maniqueismo de Snowpiercer (algo de lo que debería tomar nota el Joker de Todd Phillips). En fin. Resulta muy difícil hablar de obras maestras, así que no me extenderé más. Fue el Oscar a mejor película más merecido en años. Probablemente algún día realizaré un análisis fílmico pormenorizado de esta obra, porque lo merece, pero este no es el momento. Podéis ver mil vídeos en Youtube donde os explicarán la separación de los personajes en el plano, el uso del arriba y el abajo (¡hasta el váter se encuentra a más altura que los protagonistas!), la función narrativa de elementos como la piedra (o “suseok”) y mil detalles más que os permitirán valorar esta obra en su justa medida. Pero antes de pasar a otra cosa, quedémonos con este momento: la tormenta. Y lo distinto que se vive un mismo hecho desde una mansión y un semisótano.


Lo mejor del año 2018


Os dejo mi tradicional lista con lo mejor del año pasado en cuanto a cine, series, lecturas y demás. Este año seré más breve de lo habitual, ya que no he podido sacar tiempo para recapitular con calma, pero no quería postergarlo más no se me fuera a juntar con el año que viene. 2018 fue un año fantástico en el que hice mil cosas, pero por razones personales también tuve tiempo de ver todo el cine que quería y más, por no hablar de la ingente cantidad de libros que leí. Incluso saqué tiempo para inventarme la intermitente y saludable costumbre del “Martes de cine clásico”, que consistía más o menos en ver (o volver a ver) junto a mi pareja pelis anteriores a mi fecha de nacimiento (salvo excepciones), lo cual nos permitió disfrutar de joyas como: M, EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF, LA EVASIÓN, HARAKIRI, LA REGLA DEL JUEGO, SER O NO SER, EL ÚLTIMO, VIRIDIANA, DERSU UZALA (EL CAZADOR), SONATA DE OTOÑO, EVA AL DESNUDO, CENTAUROS DEL DESIERTO, LA MUERTE TENÍA UN PRECIO, EL SUR, HASTA QUE LLEGÓ SU HORA, LAURA, UN CONDENADO A MUERTE SE HA ESCAPADO, EL INFIERNO DEL ODIO, EL SALARIO DEL MIEDO, EL MANANTIAL, EL GOLPE, EL BUSCAVIDAS, RAN y un largo etcétera. Sinceramente, creo que esos “Martes de cine clásico” fueron la razón principal por la que me ha costado tanto tiempo terminar la lista este año: tras ver tantas maravillas del pasado, me ha costado Dios y ayuda encontrar cinco películas top en 2018. Las comparaciones son odiosas, lo sé, y tengo que reconocer que no es justo, pero no he podido evitarlo; y si bien este año he visto muchos films notables, año que incluso me atrevería a catalogar como bueno en lo que a lo cinematográfico se refiere, la verdad es que también me ha costado trabajo encontrar no ya obras maestras, sino films verdaderamento sobresalientes. No obstante, como siempre hago un top cinco, con esto me he quedado:


TOP PELÍCULAS (por orden alfabético):

- AQUAMAN.


No estoy de coña. Sí, SPIDER-MAN: INTO THE SPIDER-VERSE fue más original y redonda, pero en esta casa somos muy de James Wan y una vez más tengo que quitarme el sombrero. Parecía increíble que una peli con una estética tan kitsch pudiera molar tanto, pero sí, moló tanto y un poco más. Jason Momoa se come la pantalla, la escena por los tejados en Sicilia es para enseñarla en clases de cine y el momentazo de La Fosa (¡esa inmersión rodeados de criaturas abisales!) me parece la mejor secuencia cinematográfica del año (Fuck Roma!). Repito: no estoy de coña.

- ANIQUILACIÓN (entrada en La Bobina, aquí).


Esperaba más, todo hay que decirlo. Alex Garland no alcanza la maestría y elegancia conseguida en Ex Machina (entrada en La Bobina, aquí). Pero ya hemos dicho que estamos ante un año flojo en cuanto a obras maestras y Aniquilación es un film especial que no se borra fácilmente de la cabeza. Me sobraba casquería y quizás hubiera pisado un poco más el acelerador lisérgico (a mí me gustan cosas como Under the Skin), pero bien. Sus segundas lecturas como metáfora de la enfermedad o las relaciones amorosas las compro. Dedo arriba.

- THE GUILTY.


Esta película es un puto prodigio de la economía de medios. Quien crea que para hacer una buena película hace falta un montón de pasta, que vea The Guilty y se meta sus ideas por el puto culo. Me gustó mucho más de lo que esperaba. No inventa la Coca Cola, ni falta que le hace, porque me quito igualmente el sombrero ante ella. Ojalá que cuando andaba haciendo cortos con los amigos se me hubieran ocurrido ideas así. A un nivel mucho más hollywoodiense, pero relacionado en cuanto trama y uso de las tecnologías (cambiando el teléfono por la pantalla del ordenador), SEARCHING también fue una peli muy estimable. Es un poco lo que podría haber intentado conseguir Vigalondo con Open Windows si no fuese un maldito patán (Open Windows es probablemente la peor película que he visto en los últimos diez años). Lástima de su giro final lamentable intentando agradar al personal que echa por tierra su virtuosismo técnico y cualquier remota posibilidad de que la hubiera contemplado como una candidata al podio. ¡Ah! Y ya que hablamos de ordenadores, no es perdáis CAM. ¡Buena mierda (en el buen sentido)!

- UNDER THE SILVER LAKE (entrada en La Bobina, aquí).


Maravillosa. La mejor película que vi en el festival de Sitges (sin contar Arrebato -entrada en La Bobina, aquí-). Podría decir más, pero ya lo dije, así que os dejo en este enlace mi crítica ya publicada en Filmaffinity.

- THE WILD BOYS (la cual me atrevería a coronar como la mejor -entrada en La Bobina, aquí-)


Yo a esta película prefiero llamarla El nacimiento de una nación del s.XXI, por ser un film magnífico con un mensaje abominable (hembrismo proaniquilador de todo rasgo masculino). Descubierta cotilleando el top ten de los de Cahiers, que todos los años de sacan la polla encima de la mesa, es una película sencillamente única. No inventa nada pero hace que todo parezca nuevo; de verdad, me pareció sublime nivel ir haciendo pausas durante el visionado para ver con más detalle algunos planos; tiene algo de La bella y la bestia de Cocteau, algo de Cero en conducta, sale una calavera de brillantes como las de Damien Hirst, la gente bebe leche de unos árboles tremendamente fálicos… y así todo el rato. A destacar la absoluta incomodidad que produce su visionado, en el que uno llega a sentirse como el Gustav von Aschenbach de Muerte en venecia (pero tranquilos, que tras un plot wish que deja a Shyamalan como a un pussy de los giros de guion tan solo te acabas sintiendo un Humbert Humbert cualquiera). Mucho más light y con un marcado mensaje feminista más llevadero (¡en comparación con The Wild Boys!), también me gustó bastante el moderneo semitransgresor de ASSASSINATION NATION.


Lo mejor del año 2017


Os dejo mi tradicional lista con lo mejor del año pasado en cuanto a cine, series, lecturas y demás. 2017 ha sido un año muy especial para mí en lo personal, pero me ha tenido bastante liado, por lo que no he podido ver todo el cine que me hubiera gustado (no obstante, creo que ha sido un año bastante insípido en lo cinematográfico). Pero bueno, como algo he visto, allá vamos. Ni me molesto en añadir eso de que intentaré ser breve.

TOP PELÍCULAS (por orden alfabético):

- COCO.


- DÉJAME SALIR.


- A GHOST STORY (entrada en La Bobina, aquí).


- MADRE!


- SELFIE.



Lo mejor del año 2016


Os dejo mi tradicional lista con lo mejor del año pasado en cuanto a cine, series, lecturas y demás. Adelanto que ha sido un año mejor que el anterior, aunque tampoco estamos ante uno especialmente memorable. Como siempre, intentaré ser breve (y como siempre, es probable que no lo consiga):

TOP PELÍCULAS (por orden alfabético): 

- COMANCHERÍA (HELL OR HIGH WATER). 



- ELLE. 



- THE NEON DEMON (entrada en La Bobina, aquí).


- PATERSON. 



- UNDER THE SHADOW. 




Lo mejor del año 2015


Os dejo mi tradicional lista con lo mejor del año pasado respecto a cine, series, lecturas y demás (un año para olvidar en lo que a cine se refiere). Por supuesto, esto es simplemente mi opinión. Intentaré ser breve: 

TOP PELÍCULAS (por orden alfabético):

- EL CLUB. 


- THE END OF THE TOUR.


- EX MACHINA.


- EL HIJO DE SAÚL (SON OF SAUL).


- MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA (MAD MAX: FURY ROAD).